INTERESES
COMERCIALES SOBRE LA EXPLOTACIÓN FORESTAL
A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX EN LA REGION CENTRAL DE ARGENTINA
La explotación de los bosques
de caldén
A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, la explotación de los recursos naturales de nuestro país fue intensa y no existió, durante los gobiernos liberales, una legislación apropiada para lograr una racionalización del desmonte. El Territorio Nacional de La Pampa representa un caso concreto de explotación intensiva del paisaje natural. Esta actividad implicó objetivos diversos, entre ellos ganar espacios productivos destinados a la actividad agraria, un proyecto que hoy manifiesta sus terribles consecuencias agroambientales.
En torno a la explotación del monte de caldén se formaron variados circuitos comerciales para satisfacer tanto la demanda interna -postes y varillas para alambrado- como la externa, impulsada esta última por las grandes empresas ferroviarias, que convirtieron a las estaciones de los diversos poblados pampeanos, en centros de distribución de leña.
Uno de los propósitos, a partir de la incorporación del espacio territorial al cuadro productivo de la región pampeana, fue el avance de la frontera productiva. Esto implicó un proceso de "limpieza" de campos para incrementar luego las actividades agrarias. Algunas zonas, por sus condiciones naturales, se convirtieron en protagonistas de la explotación y comercialización de leña y madera de caldén.La Región Central
La primera zona productiva y comercial de productos forestales se formó gradualmente a partir de los centros urbanos y estaciones adyacentes a la línea ferroviaria que provenía de la división Bahía Blanca, desde Jacinto Aráuz hasta Toay. Sin embargo, en este espacio los poblados no se desarrollaron económicamente con la misma intensidad entre los años 1900 y 1925. La gran disparidad en relación al aporte de cada estación, a pesar de su proximidad, es sorprendente.
Los actuales departamentos de Utracán, Guatraché, Atreucó y Toay fueron los primeros espacios donde se produjo un desarrollo económico forestal durante 1900 y 1922, aunque existieron diferencias entre ellos. Por ejemplo, Unanue, con una producción modesta de 68 mil toneladas durante el período, representó aproximadamente el 4%; Gamay, ubicada a unos 20 km de la estación anterior, ascendió a casi el 27%; General Acha obtuvo casi el 7% de los volúmenes totales de leña transportados por la línea FDS.
Los núcleos urbanos y estaciones como Hucal, EpuPel, Unanue, Gamay, General Acha, Quehué, Naicó, Cachirulo y Toay, fueron los primeros centros poblacionales o estaciones ferroviarias fundadas y establecidas, previas o simultáneamente, al arribo del ferrocarril en el Territorio Nacional pampeano. Estos puntos registraron los mayores índices de desarrollo en materia forestal y se convirtieron en los centros más importantes de comercialización leñateros, principalmente en el período 1915-1920. Esta propuesta de periodización no implica desconocer que los cargamentos de leña en esta zona fueron importantes desde principios de siglo, especialmente en localidades como General Acha.
Del análisis de las estadísticas de exportación de leña por ferrocarril se destaca con claridad que en Gamay (separado por una distancia de sólo 22 Km con General Acha), se registraron los mayores volúmenes comercializados desde 1905 en adelante para toda el área central del entonces Territorio Nacional de La Pampa.
Un elemento a destacar en la dinámica de la explotación de la madera de caldén es la enorme variabilidad, dentro de la misma zona, en relación a los valores exportados durante los primeros veinticinco años del siglo XX. En este rasgo influyeron factores de significativa importancia como las estrategias de los agentes económicos del medio (empresas extractivas y distribuidoras), la demanda de productos en la región, y el asentamiento paulatino y dinámico de los obrajes. Pero, a nuestro criterio, existió otro factor fundamental que condicionó esta dinámica: la existencia de áreas insertas en el bosque pero no en el mapa ferroviario.
Estas zonas carecieron del estímulo de las redes de transporte, si bien eran aptas para ser destinadas a la actividad del desmonte (zona oeste de Utracán, Loventué, Lihuel Calel, norte de Caleu Caleu). Así, estos espacios se constituyeron en "zonas tributarias" de las estaciones más cercanas, que aumentaron su volumen de exportación con cargamentos forestales que provenían de su área circundante y de territorios más alejados.
En conjunto, la evolución comercial del espacio estudiado presentó un mayor desarrollo en relación a las restantes zonas productivas de La Pampa entre 1900 y 1925. En tal sentido, el 65,7% de los volúmenes de leña exportados en el territorio durante todo el período se originaron en el área centro. En segundo lugar, es importante señalar que el pico de las exportaciones puede localizarse entre 1916 y 1920 aproximadamente. En sólo cuatro años se despacharon 1.002.463 toneladas, lo que equivale al 61,3% de las cargas expedidas en toda la zona estudiada y al 40,2% de las mismas respecto a la totalidad de las áreas comerciales productivas de todo el Territorio Nacional de la Pampa.
Estas cifras reflejan no sólo el ritmo frenético de la actividad forestal, con las consecuencias ya mencionadas en el plano ecológico, sino también su significación paralela o similar en relación a las actividades agrarias y ganaderas. Este aspecto, pocas veces destacado, muestra cómo la actividad forestal se adaptó a una demanda en expansión, especialmente desde el exterior, y para la cual se destinó la mayor parte de los volúmenes de leña para comercializar.
La mayoría de estos puntos donde febrilmente se instalaron obrajes y explotaciones, hoy ya han desaparecido. Su vida y auge en algunos casos se relacionaron con su exclusiva función como centros rurales dedicados de lleno a la deforestación. Es probable que la práctica de extracción y comercialización predominaran en aquellos espacios ruralizados insertos en los bosques naturales y ligados al transporte ferroviario, intensificándose la producción extractiva primaria mediante el establecimiento de obrajes leñeros ubicados en las cercanías de las dinámicas estaciones ferroviarias.
Posiblemente General Acha sea una excepción, porque si bien tuvo un desarrollo comercial forestal significativo y estable desde sus comienzos, nunca alcanzó los volúmenes de exportación de otras estaciones y su crecimiento como localidad se relacionó más con la provisión de bienes y servicios, propia de un centro urbano, y con la venta de insumos para la actividad ganadera.
Toda la franja que representaba al bosque natural de caldén vivió con significativa relevancia la gran fiebre del desmonte vinculada a fines comerciales. Pero sólo un área, durante el primer cuarto del siglo XX, alteró y complementó el tradicional desarrollo económico orientado a las actividades agroganaderas. La extracción y comercialización de leña en la zona central representa, en nuestra historia regional, uno de los tantos ejemplos a partir de los cuales hoy observamos la complejidad de las relaciones y estrategias económicas que son propias de un espacio emergente en constante adaptación.
Silvina B. Garbarino
Instituto de Estudios Socio-Históricos,
Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam.
Fuente: Estadísticas de Ferrocarriles
en explotación (1900-1925).
Nota publicada en la edición Nº 92 (diciembre de 2006)